Desde que los humanos poblamos la tierra, siempre ha existido la magia. Sus adeptos y practicantes han buscado las mejores fórmulas y recetas para elaborar filtros y pociones con las cuáles lograr atraer al ser amado, y por consiguiente la felicidad.
Y sí que ese filtro maravilloso existe, tiene varios componentes muy fáciles de conseguir pero harto difíciles de conservar.
El ingrediente principal se llama alegría. Porque nada hay más atractivo ante los ojos de los demás que una persona que irradie jovialidad y optimismo.
Luego le agregas mucho respeto y lealtad y ya tienes el filtro preparado para usar cuando quieras.
Todos estos ingredientes los consigues en el almacén de emociones y sentimientos que tienes en el alma. Pero hay que pagar antes un precio: se llama valor.
Si eres valiente y has dominado tus miedos, puedes obtener esos componentes. He ahí el gran proceso alquímico y mágico, de convertir el plomo del miedo en el oro del amor.

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